Bock y Doppelbock: Las cervezas de la cabra

Bock y Doppelbock: Las cervezas de la cabra

Hace 1 año

Los estilos de cerveza conocidos como Bock y Doppelbock (“Doble Bock”) son muy antiguos en la tradición cervecera alemana, remontándose sus primeras recetas unos 400 años. Se trata de cervezas lager, es decir, de baja fermentación como las más habituales en nuestro entorno, pero con un carácter más intenso en casi todos sus perfiles (sabor, cuerpo, alcohol). De hecho, la palabra “bock” significa “carnero” o “macho cabrío”, haciendo alusión a la fuerza de este animal, y se utiliza también como término en varios estilos diferentes de cerveza para indicar que son variantes más fuertes que la original, como las Weizenbock, que son las versiones más intensas de las cervezas de trigo.

En todo caso, la etimología del nombre no está del todo clara, pudiendo ser también su origen una derivación del nombre de una ciudad del norte de Alemania, Einbeck, lugar que se supone como el origen de las primeras Bock.

Más claro parece el nacimiento de las que conocemos hoy como Doppelbock, cervezas aún más fuertes. Todo indica que fue en un monasterio paulista cerca de Múnich donde se ideó una receta de este tipo por primera vez. El propósito era sencillo: ayudar a pasar el ayuno en fechas de Adviento y Cuaresma por parte de los monjes, cuando sólo podían ingerir líquidos durante el día, aprovechando para hacer una cerveza con mayor proporción de cereal y así conseguir más nutrientes de ella, ganándose el apelativo de “pan líquido”. Por consiguiente, lo que obtenían también era un producto con más graduación alcohólica. A este tipo de cerveza la bautizaron como “Salvator”, pasando a utilizarse el término Doppelbock siglos más tarde. En relación con aquella primera “Salvator” se siguió utilizando el sufijo “-ator” en los nombres de las elaboraciones de este estilo, incluso hoy en día.

En cuanto a sus características, definimos las Bock como lagers intensas pero no extremas, con dos versiones distintas en color y sabor: las pálidas Helles Bock y las oscuras Dunkel Bock. Con graduaciones alcohólicas entre 6,3 y 7,4% son cervezas maltosas, de cuerpo medio o medio-alto, ricas en sabores de panadería y con destacados recuerdos de caramelo, melaza y chocolate en la versión oscura. En el caso de las claras sí que destaca algo más el lúpulo, aportando frescor y convirtiéndolas en una buena opción para combatir temperaturas más altas. A éstas también se las conoce como Maibock, refiriéndose al mes de mayo, momento característico para su consumo.

Las Dopplebock son más intensas aún que las Bock y son casi siempre oscuras, aunque existe alguna versión pálida. Son lagers muy fuertes (7-10% de alcohol) con un rico carácter de malta y sabores de panadería, repostería, pasas y caramelo.

Son cervezas que conviene tomar frescas en el caso de las Bock, pero sin dejar que el frío apague sus matices aromáticos, y a una temperatura un poco superior en el de las Doppelbock (8-12º C).

Por su fuerza, tienen un gran recorrido gastronómico, acompañando muy bien asados, carnes guisadas, quesos curados y azules e incluso postres.