Historia de las tabernas, donde la cerveza es ritual

Historia de las tabernas, donde la cerveza es ritual

Hace 2 years

¿Te imaginas tu ciudad sin tabernas? Pues no, porque son parte esencial de nuestra cultura y gastronomía. Pese a la llegada de los bares de autor y la gastronomía gourmet, estos sitios siguen en pie y guardan nuestros secretos, aromas y sabores más auténticos. 

Las tabernas se caracterizan por ser lugar de encuentro y buenas comidas. Comidas de esas de antes, pero que hoy siguen de moda. Los mejores callos, caracoles o arroz con leche. También todo tipo de tapas que se acompañan con unas buenas cañas. En un escenario caracterizado por los suelos de mármol y los grifos centenarios. 

El origen de las tabernas: lugares sin alcohol

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Las primeras tabernas se atribuyen a los árabes. Eran las antiguas alojerías, establecimientos donde se vendía la aloja, una  bebida que mezclaba agua, levadura, miel, limón, jengibre y especias. Con la llegada del cristianismo, el alcohol apareció en los mostradores a través del vino. Posteriormente, durante el Siglo XIX las tabernas fueron lugar de reunión para obreros, con lo que se popularizó la cerveza,. Al día de hoy, tomarse unas cañas en estos sitios es un plan perfecto y cotidiano que se resiste a perder un lugar en las salidas gastronómicas.

¿Tabernas y literatura?

Como parte esencial de nuestra idiosincrasia, las tabernas son escenario de muchos de los clásicos de la literatura. Aparecen en la novela picaresca y en poemas y coplas. Muchos de los representantes del Siglo de Oro han escrito sobre la vida en las tabernas. Borracheras, peleas, amores, todo ocurría en estos sitios, y hoy sigue pasando. Hasta dicen que allí tuvieron su nacimiento las tapas

El nacimiento de la tapa: cómo no, en las tabernas

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Si bien las teorías son muchas, como anticipamos en el párrafo anterior, una de las historias más conocidas atribuyen a las tabernas el nacimiento de las tapas. Usadas sobre los vasos para evitar que entrara polvo, esta costumbre se remontaría a la llegada del rey Alfonso XIII al mesón Ventorrillo del Chato camino a Cádiz. Allí se habría levantado mucho viento, por lo que el mesero tuvo la ocurrencia de tapar el vaso con un trozo de jamón. Y de allí quedó la costumbre. 

Si bien las tabernas fueron perdiendo espacio frente a otro tipo de bares, hoy continúan en pie, y son parte de la cultura del país. Siguen siendo elegidas por su calidez,  sus deliciosos platillos y su estética e historia. 

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