El panorama cervecero español hoy

El panorama cervecero español hoy

Hace 1 año

Con frecuencia se escucha que España no es un país tradicionalmente cervecero, sin embargo podemos presumir de una larga historia pues contamos con los restos de elaboración más antiguos del continente, datados entre 4000- 5000 años, encontrados en Can Sadurní (Barcelona) y en el Valle de Ambrona (Soria). Nuestra capital, Madrid, albergó durante dos siglos la mayor fábrica cervecera de Europa, inaugurada junto al río Manzanares por el Emperador Carlos I en 1537 y actualmente somos el 4º productor europeo por volumen de elaboración.

Quizá, en el espacio común que comparte con el vino en la hostelería, la cerveza ha tenido un papel más discreto como bebida “democrática”, sencilla y popular, que algunos ven como menor a pesar de ser la más consumida: en 2017, los españoles bebimos unos 48 litros de cerveza por cabeza y la tendencia es de un crecimiento suave y sostenido. A la vez, en la última década nos hemos incorporado al movimiento global de dignificación de la cerveza que supone que cada vez haya más calidad y diversidad.

La mayor parte de la cerveza que se produce en España pertenece al tipo lager rubia de graduación moderada y el 90% de ella se consume dentro del país. Durante la segunda mitad del siglo XX se dio un proceso de concentración empresarial que llevó a que seis compañías cerveceras compitieran entre sí por el mercado español. La aparición progresiva de las micro-fábricas artesanales ha introducido un elemento de innovación muy significativo en el sector, aunque apenas suponen el 1% del total de la cerveza que consumimos.

Las lager españolas tradicionales son cervezas equilibradas y ligeras de alta “bebestibilidad” (facilidad para el trago largo) que, por razones sociales y climáticas, han sido las favoritas del consumidor. Son las cañas y los botellines que tomamos con la familia y los amigos a la mínima ocasión y en las que el dulzor de las maltas y el amargor del lúpulo son moderados. Existen versiones que pueden ser más oscuras y alcohólicas (Lager Extra) y la costumbre del consumidor local ha sido graduarlas como rubias, tostadas y negras. Una particularidad de nuestro mercado es la pujanza de las cervezas bajas en alcohol: las “sin” y las 0,0 cuyo consumo supone casi un 15% del total, lo que hace a España el país europeo líder en este sector.

En paralelo ha existido desde siempre un pequeño sector de cervezas clásicas de importación para consumidores más curiosos: estilos británicos pálidos u oscuros, cervezas belgas de abadía, lagers checas y alemanas, cervezas de trigo… que, generalmente se han consumido en locales de aspecto folclórico, decorados como pubs ingleses, irlandeses o biergarten alemanes,  y acompañadas de platos de estos países. Aunque son productos con cierta aceptación no se han vivido como algo propio y hasta el presente no han sido  muchos los locales que han trabajado de forma consistente estos estilos.

Sin embargo, las cervezas “artesanas” han entrado con fuerza desde 2007-2008 y son un sector en acelerado crecimiento y cuya influencia ya se puede notar en los medios de comunicación y en la publicidad. Su origen es el movimiento craft norteamericano de los años 70-80 y sus perfiles son netamente distintos de los tradicionales: en los estilos de más aceptación (APA e IPA) destacan el amargor y los sabores exóticos y cítricos de las nuevas variedades de lúpulo, que no existían hace pocos años. Son cervezas “nuevas” que emergen desde un entorno cultural que reivindica la calidad, la tradición y la innovación aportando un soplo de aire fresco al mercado.

En paralelo a este movimiento de micro productores, las grandes marcas cerveceras españolas están apostando por ofrecer al consumidor una cada vez mayor gama de productos, ya sea dentro de los estilos clásicos europeos o acercándose a la frontera de esas cervezas artesanas con propuestas más asequibles para el gran público.

Todos estos factores dibujan sin duda el mejor escenario que hemos vivido los amantes de la cerveza en España, con una oferta cada vez más amplia y establecimientos cada día más orientados a satisfacer a un consumidor interesado en explorar y conocer más sobre esta bebida milenaria y en tendencia.